Día Mundial de la Salud Mental 2020
Los últimos meses han traído muchos retos: para el personal de salud, que presta sus servicios en circunstancias difíciles, y acude al trabajo con el temor de llevarse la COVID-19 a casa; para los estudiantes, que han tenido que adaptarse a las clases a distancia, con escaso contacto con profesores y compañeros, y llenos de ansiedad sobre su futuro; para los trabajadores, cuyos medios de vida se ven amenazados; para el ingente número de personas atrapadas en la pobreza o en entornos humanitarios frágiles con muy poca protección contra la COVID-19; y para las personas con afecciones de salud mental, muchas de las cuales están todavía más aisladas socialmente que antes. Por no hablar de la gestión del dolor de perder a un ser querido, a veces sin haber podido despedirse.
Las consecuencias económicas de la pandemia ya se dejan sentir por doquier, puesto que las empresas despiden a personal en un intento de salvar el negocio, o se ven obligadas a cerrar por completo.
Según la experiencia adquirida en emergencias pasadas, se espera que las necesidades de apoyo psicosocial y en materia de salud mental aumentarán considerablemente en los próximos meses y años. Invertir en los programas de salud mental en el ámbito nacional e internacional, infrafinanciados desde hace años, es ahora más importante que nunca.
Por ello, la campaña del Día Mundial de la Salud Mental de este año se ha propuesto conseguir el incremento de las inversiones a favor de la salud mental.
Acción a favor de la salud mental: invirtamos en ella
Por ello, para el Día Mundial de la Salud Mental de este año, la OMS, junto con las organizaciones asociadas United for Global Mental Health y la Federación Mundial de Salud Mental, piden que se aumente considerablemente la inversión en salud mental. Para impulsar la acción pública en todo el mundo, en septiembre se pondrá en marcha una campaña con motivo del Día Mundial de la Salud Mental titulada Acción a favor de la salud mental: invirtamos en ella.
«El Día Mundial de la Salud Mental es una oportunidad para que el mundo se una y comience a remediar la desatención de que ha sido objeto históricamente la salud mental,» dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud. «Ya estamos viendo las consecuencias de la pandemia de COVID-19 en el bienestar mental de las personas, y esto es solo el principio. A menos que nos comprometamos seriamente a aumentar la inversión en salud mental ahora mismo, las consecuencias sanitarias, sociales y económicas tendrán un gran alcance.»
En los últimos meses, la Organización Mundial de la Salud ha publicado, en colaboración con sus asociados, orientaciones y recomendaciones sobre salud mental para los trabajadores de la salud y otros trabajadores de primera línea, los administradores de centros de salud y las personas de todas las edades cuyas vidas hayan cambiado considerablemente como consecuencia de la pandemia. Con la interrupción de los servicios de salud, los países están encontrando formas innovadoras de prestar atención de salud mental, y han surgido iniciativas para reforzar el apoyo psicosocial. Sin embargo, debido a la magnitud del problema, la gran mayoría de las necesidades de salud mental siguen sin atenderse. La respuesta se ve obstaculizada por una falta crónica de inversión en la promoción, prevención y atención de la salud mental durante muchos años antes de la pandemia.



