Se aprueba el inicio de los trámites para crear la séptima especialidad EIR
La Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud ha acordado iniciar la tramitación de la especialidad de Enfermería de Críticos, Urgencias y Emergencias.
La nueva especialidad estará orientada a la atención de personas en situaciones de riesgo vital y de alta complejidad clínica, tanto en el ámbito hospitalario como fuera del mismo.
El acuerdo supone un avance en el reconocimiento de las competencias específicas de las enfermeras que trabajan en unidades de cuidados críticos, servicios de urgencias y dispositivos de emergencias.
Desde la Organización colegial zaragozana no podemos sino expresar nuestra enorme alegría por tal anuncio y alabar el enorme y complejo trabajo llevado a cabo por las sociedades científicas enfermeras y el Ministerio de Sanidad.
Comunicado del Consejo General de Enfermería
Desde el Consejo General de Enfermería se ha defendido desde hace tiempo la necesidad de una especialidad que integre los cuidados críticos, las urgencias y las emergencias. El Ministerio de Sanidad está trabajando en la vía de una especialidad conjunta de Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias. Desde el Consejo General de Enfermería se ha considerado que esta propuesta ofrece una oportunidad que debemos valorar con responsabilidad y realismo. No se trata de negar las particularidades de cada ámbito, sino de reconocer también aquello que comparten y que permite construir un proyecto común.
Y aquí contamos con una base científica importante. El artículo “Perfil competencial de la enfermera de cuidados críticos, urgencias y emergencias en España: fundamentos para una especialidad propia”, publicado en la revista Enfermería Intensiva, demuestra que las competencias compartidas entre las enfermeras de críticos, urgencias y emergencias superan el 80 %.
Sus conclusiones refuerzan la existencia de un perfil profesional diferenciado y la necesidad de una formación especializada, homogénea y reconocida en todo el territorio nacional, tal y como se ha regulado en otros países del entorno europeo y anglosajón.
Pero, no se está hablando únicamente de una reivindicación profesional. Se está hablando de garantizar que las enfermeras que atienden a pacientes en situaciones de máxima complejidad cuenten con una preparación reglada, unas competencias reconocidas y un marco formativo sólido, independientemente del lugar de España en el que trabajen. Y estamos hablando, sobre todo, de los pacientes.
Porque son ellos quienes deben ocupar el centro de nuestras decisiones. Son ellos quienes necesitan que la enfermera que les atiende disponga de la mejor preparación posible, que los cuidados respondan a criterios comunes de calidad y que la atención sea segura, eficaz y basada en la evidencia científica.
Por eso, creemos que no podemos permitirnos perder esta oportunidad. La propuesta conjunta impulsada por las sociedades científicas de enfermería de urgencias y emergencias y de cuidados críticos, y respaldada por el Consejo General de Enfermería, tiene una fundamentación competencial y científica que debemos aprovechar. Y la vía que está promoviendo el Ministerio nos ofrece un marco para avanzar que merece todo nuestro esfuerzo.
Esto no significa que el camino vaya a ser sencillo, ni que debamos dar nada por conseguido. La experiencia con otras especialidades enfermeras nos recuerda que no basta con aprobar un título. Hay que hacerlo realidad en los servicios sanitarios.
