Las enfermeras piden a la población que confíe en la vacunación de los menores para reducir la incidencia en uno de los grupos con más contagios en la actualidad

El Consejo General de Enfermería, la Asociación Española de Enfermería Pediátrica y la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas instan a los adultos a vacunar a los niños y niñas entre los 5 y 11 años de edad para lograr una mayor inmunidad y recuerdan que es la medida más segura y eficaz contra la pandemia.

España afronta a partir de mañana la vacunación contra el COVID-19 de los niños de entre 5 y 11 años, uno de los grupos de edad con mayor incidencia de casos en la actualidad. Este nuevo paso en la gran campaña de inmunización frente a la enfermedad supone un gran avance para lograr controlar la pandemia que ya dura casi dos años. El Consejo General de Enfermería (CGE), la Asociación Española de Enfermería Pediátrica (AEEP) y la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas (ANENVAC) instan a todos los padres y madres a acudir con sus hijos a los centros de vacunación para conseguir el mismo éxito que se ha logrado con la campaña de adultos. “España ha sido ejemplo a nivel mundial por las altísimas tasas de vacunación alcanzadas en este último año y debemos seguir siéndolo en esta nueva etapa con la administración de vacunas a los más pequeños. Entendemos que haya dudas, pero es imprescindible que la población sepa que la vacuna para niños es segura y eficaz. No podemos frenar ahora la cobertura que estábamos consiguiendo y tenemos que continuar con paso firme en este objetivo: vacunar, vacunar y vacunar. Sólo así alcanzaremos la ansiada meta de la inmunidad de grupo”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del CGE.

En esta misma línea se expresa Inmaculada Cuesta, secretaria de ANENVAC, que asegura que “la vacuna diseñada para los niños entre los 5 y los 11 años es segura y eficaz, está autorizada por la Agencia Europea del Medicamento y por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios de España”. “La vacuna frente al COVID-19 es el camino seguro para controlar y combatir la pandemia, junto con todas las medidas preventivas que ya sabemos”, subraya Cuesta.

La clave en esta parte de la campaña son las madres, padres o tutores legales del menor, que al final son los que decidirán si se administra la vacuna o no. “Es una vacuna totalmente segura que ya está demostrando que presenta una reactogenicidad similar al resto de las vacunas por lo que los padres deben estar tranquilos sobre su seguridad. Además, su vacunación va a contribuir a disminuir la transmisión de la enfermedad a todo su entorno. Sus padres junto con ellos son los grupos donde se concentra la mayor tasa de infección”, destaca Rosa Sancho, vicepresidenta de ANENVAC.

Cercanía

Por su parte, Isabel Mª Morales, presidenta de la AEEP, considera que “las enfermeras pediátricas, por su cercanía a la población infantil y a sus familias, tienen un papel fundamental, conocen los problemas, las dudas, los miedos…”. “Tenemos el conocimiento, la información y las herramientas necesarias para transmitirla de manera adecuada y comprensible. Somos, en definitiva, profesionales clave en la concienciación de la vacunación de la población infantil”, asevera Morales.

En este sentido, las enfermeras tienen un papel imprescindible a la hora de concienciar a estas personas para que no tengan miedo de vacunar a sus hijos e hijas. “Tenemos que hablar con ellos, educar sobre la necesidad de las vacunas y explicarles todos los beneficios detenidamente. Si tienen preguntas, debemos resolvérselas en las consultas de Atención Primaria o en los hospitales, pero que no duden de la seguridad de estas vacunas”, recalca Pérez Raya. Además, durante el proceso vacunal, Inmaculada Cuesta apunta que también sería “el momento ideal para hablar de aspectos de promoción de la salud como prevención de otras enfermedades, alimentación saludable, ejercicio físico…”.

Desde la Asociación de Enfermería Pediátrica, Morales insiste en la seguridad de la vacuna: “Ha demostrado ser la medida más eficaz para combatir la pandemia, junto a la distancia física, la mascarilla y la higiene de manos. Además, ya hemos visto su eficacia en adultos y adolescentes, pero también en los ensayos realizados en niños y niñas. La vacunación disminuirá la carga de la enfermedad en este grupo de edad, pero también la transmisión a la familia, al entorno escolar y a la comunidad en general”.

Además, es importante contar con enfermeras expertas y formadas para la atención a estos menores, que se enfrentan muchas veces a una situación de estrés por el miedo que les puede producir las inyecciones. “Tenemos muchas técnicas para poder disminuir el miedo y la ansiedad que puede producir el temor de la inyección y las enfermeras con experiencia en pediatría y vacunación las conocen y las utilizan, como por ejemplo usar cómics, música, juegos… Es necesario que sean profesionales con experiencia en esto las que desarrollen esta vacunación y se disponga del tiempo necesario. Esto conlleva aumentar el número de profesionales enfermeras”, resalta Rosa Sancho.

Y es en ese punto en el que las administraciones deben apostar por las enfermeras y no recortar en personal. “Leemos con tristeza como algunas comunidades despiden a aquellas compañeras y compañeros que han dado todo durante la crisis para superar la pandemia. Ahora, es más necesario que nunca seguir contando con ellos para avanzar en la campaña de vacunación, formarlos para atender a estos menores y continuar con la educación sobre vacunas, tan necesaria en un momento como el actual”, concluye Pérez Raya. 

Además, con el objetivo de concienciar y educar a la población, el Consejo General y las sociedades científicas va a distribuir en los próximos días una completa infografía con todos los detalles de la vacunación infantil entre los centros de salud, hospitales, colegios y a toda la población a través de redes sociales. En ella se explica de forma clara y concisa cómo hay que afrontar esta vacunación de cara a minimizar el estrés de los menores.